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domingo, 22 de febrero de 2026

EXTREMADURA EN LA ESCUELA y 8M: "LAS MUJERES, GUARDIANAS DEL PATRIMONIO INMATERIAL DE EXTREMADURA"



En Extremadura, las mujeres han sido históricamente el motor de la identidad cultural. A través de su trabajo, su memoria y su compromiso con la comunidad, han conservado y transmitido el patrimonio cultural inmaterial: las fiestas, los oficios, la gastronomía, la artesanía y los saberes populares que dan vida a nuestros pueblos. 

Mujeres transmisoras de la tradición oral 

En muchas zonas rurales, especialmente en comarcas como Las Hurdes, las mujeres han conservado historias, canciones, cuentos y formas de vida que se transmiten de generación en generación. Madres, abuelas y vecinas han enseñado a los más jóvenes cómo se vivía antes, manteniendo viva la memoria colectiva del pueblo. 


Artesanas y guardianas de los oficios tradicionales 

Las mujeres han mantenido vivos oficios artesanos fundamentales para la cultura extremeña: el bordado, la costura, la cestería y la elaboración de trajes tradicionales. Gracias a ellas, estas técnicas no se han perdido y siguen formando parte de las fiestas y celebraciones populares. 

Las mujeres bordadoras 




El bordado tradicional es uno de los mayores tesoros del patrimonio inmaterial extremeño, y ha sido cuidado principalmente por mujeres. 

Su papel en el patrimonio:
• Transmisión intergeneracional: El aprendizaje del bordado se ha realizado tradicionalmente en casa o en pequeños talleres, donde madres, tías y abuelas enseñaban a niñas y jóvenes. 
• Identidad local: Las bordadoras mantienen vivos los trajes regionales y las piezas ceremoniales que se utilizan en fiestas y ritos. 
• Conservación de técnicas: Asociaciones como Las Últimas Bordadoras trabajan para que estas técnicas no desaparezcan. 
• Patrimonio religioso: Históricamente, monjas y talleres femeninos han bordado y cuidado ajuares litúrgicos y procesionales de gran valor histórico. 

Impacto social:
El bordado ha sido una forma de resistencia cultural y de expresión de la mujer rural. Hoy en día, también es una fuente de empleo y un motor de desarrollo sostenible en muchos pueblos de Extremadura. 

Las últimas bordadoras de Villafranca de los Barros. Documental:

 Las mujeres y las fiestas populares 

Las fiestas extremeñas no solo se celebran: se organizan y se mantienen gracias al trabajo de las mujeres. Ellas preparan la comida, cuidan los trajes, transmiten los rituales y explican su significado a las nuevas generaciones. 

"La Encamisá" de Navalvillar de Pela 

La Encamisá, celebrada cada 16 de enero en honor a San Antón, es una fiesta de gran importancia cultural. 
El papel de las mujeres 
La tamborilera: Desde el Día de Reyes hasta el 15 de enero, una niña recorre el pueblo tocando el tambor para anunciar la llegada de la fiesta. 
Artesanía: Las mujeres elaboran las mantas de madroños que adornan los caballos, piezas que se heredan de generación en generación. 
Gastronomía: Preparan viñuelos y vino de pitarra para compartir durante la celebración. 
Memoria histórica: La tradición recuerda que mujeres y hombres participaron juntos en la defensa del pueblo. 
Día de las Mujeres: Existe un día dedicado especialmente a ellas dentro de la fiesta.

La Gorra de Montehermoso


La Gorra de Montehermoso es un símbolo del patrimonio cultural extremeño creado por una mujer.

Historia: A mediados del siglo XIX, Ana García Ruano transformó una gorra de uso diario en una pieza artesanal decorada, añadiendo elementos simbólicos como el espejo central.

Su hija y otras artesanas continuaron la tradición, que ha llegado hasta nuestros días gracias al trabajo de mujeres artesanas.

Lenguaje simbólico

  • Gorra de espejo: Colorida, usada por mujeres jóvenes o solteras.
  • Gorra clavelera: Más discreta, para mujeres casadas o mayores.
  • Gorra negra: Utilizada por mujeres mayores o en señal de luto.

Las mujeres matanceras


Las mujeres matanceras son las protagonistas de una de las tradiciones más importantes de Extremadura: la matanza.

Funciones tradicionales

  • Preparativos: Organizan utensilios y condimentos como el pimentón y el ajo.
  • La mondonguera: Especialista en limpiar y preparar las tripas.
  • Elaboración de embutidos: Dirigen la mezcla de carnes y especias para chorizos, salchichones y morcillas.
  • Gestión de la sangre: Remueven la sangre para poder elaborar morcillas tradicionales.

Valor cultural

  • Transmisión de saberes: El conocimiento se transmite de forma oral y práctica.
  • Ritual social: La matanza es un momento de convivencia donde las mujeres organizan la comida de todos.
  • Resistencia cultural: Hoy se realizan matanzas didácticas para que los jóvenes conozcan esta tradición.

Otras mujeres que sostienen el patrimonio inmaterial

Mujeres costureras

Las mujeres costureras han sido esenciales para la vida cotidiana y festiva de los pueblos extremeños. Gracias a ellas se han confeccionado trajes regionales, ropa de trabajo y vestimentas para celebraciones religiosas y populares. Su conocimiento se transmitía en casa, cosiendo juntas y enseñando a las más jóvenes puntada a puntada.


Mujeres bolilleras (encajeras)

Las bolilleras elaboran encajes tradicionales utilizando bolillos de madera. Este trabajo requiere paciencia, precisión y mucha práctica. Los encajes se usan en trajes tradicionales, manteles y piezas decorativas, y forman parte del patrimonio artesanal de Extremadura.


Mujeres que hacen dulces caseros (mujeres dulceras)




Las mujeres dulceras en Extremadura constituyen uno de los pilares fundamentales en la preservación de la repostería tradicional, un componente esencial del patrimonio cultural inmaterial de la región. Su labor mantiene vivas recetas de origen morisco, judío y cristiano, y garantiza la continuidad de rituales sociales y festivos.

Ámbitos de preservación y transmisión

  • Repostería conventual: Las comunidades de monjas de clausura, como las Clarisas de Siruela o las de Coria, son custodias de técnicas centenarias. Ferias como Monacal en Cáceres ayudan a dar a conocer este patrimonio gastronómico y contribuyen a la sostenibilidad de los conventos.
  • Transmisión familiar y comunitaria: En pueblos como Santibáñez el Alto, grupos de mujeres se reúnen para elaborar cientos de dulces tradicionales para las fiestas locales, asegurando que el conocimiento pase de generación en generación.
  • Emprendimiento rural: Algunas mujeres han profesionalizado estas recetas a través de obradores artesanos, utilizando ingredientes locales como el aceite de oliva, la manteca de cerdo o la miel, manteniendo siempre el sabor casero.

Dulces emblemáticos y su origen

  • Perrunillas: Elaboradas con manteca, yemas y azúcar, son el dulce más representativo de Extremadura.
  • Técula Mécula: Postre histórico recuperado en Olivenza a partir de antiguas recetas familiares.
  • Gañotes y floretas: Dulces de origen morisco que requieren una elaboración manual muy precisa.
  • Dulces de sartén: Como pestiños y roscas de alfajor, ligados a celebraciones religiosas y familiares.

Significado cultural

La elaboración de dulces es un acto de resistencia frente a la despoblación rural y una forma de cohesión social. A través de la repostería, las mujeres conectan el calendario festivo con la identidad del territorio.


Mujeres de las aceitunas y el aliño


Muchas mujeres extremeñas han trabajado y trabajan en fábricas de aceitunas y en el aliño tradicional. Ellas se encargan de seleccionar el fruto, limpiarlo y prepararlo con recetas transmitidas de generación en generación. Este trabajo ha sido fundamental para la economía familiar y para mantener sabores propios de la región.

Las mujeres aliñadoras de Extremadura son las guardianas de un saber gastronómico que transforma el fruto amargo del olivo en un símbolo del patrimonio inmaterial regional. Su trabajo es una combinación de técnica, memoria sensorial y conocimiento del entorno.

El papel de la mujer en el aliño tradicional

Históricamente, el aderezo de aceitunas ha sido una tarea doméstica liderada por mujeres, transmitida oralmente:

  • La técnica del endulzado: Controlan los tiempos de reposo y los cambios de agua necesarios para quitar el amargor de la aceituna.
  • Las aceitunas machás: Golpeadas manualmente con un mazo de madera para facilitar que el aliño penetre mejor.
  • Uso de botánicos locales: Emplean tomillo, hinojo, orégano, laurel, ajo y pimentón de la Vera, conectando cocina y naturaleza.

Guardianas del sabor y la biodiversidad

A través de la vida cotidiana y talleres intergeneracionales, las mujeres protegen variedades locales como la Manzanilla de Badajoz o la Carrasqueña. Muchas han pasado del autoconsumo al emprendimiento, creando pequeños obradores artesanales que fortalecen la economía rural.

El aliño de aceitunas es también un ritual social: un momento para reunirse, cantar, contar historias y transmitir saberes, convirtiendo la cocina en un espacio de conservación del folklore.


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